La cleptomanía es un trastorno del control de impulsos caracterizado por dificultades recurrentes para resistir el impulso de tomar objetos que no se necesitan para uso personal o por su valor económico. Es poco frecuente y puede generar vergüenza, conflictos, pérdidas laborales y consecuencias legales.
No todo robo impulsivo es cleptomanía. Tampoco debe usarse el diagnóstico como una explicación automática o una etiqueta sin evaluación.
Características que puede explorar un profesional
En algunos casos se observa:
- tensión o urgencia antes del episodio;
- alivio o gratificación durante o inmediatamente después;
- culpa, miedo o vergüenza posteriores;
- repetición pese a consecuencias negativas;
- objetos que no se necesitaban ni motivaban por ganancia económica.
La evaluación debe determinar si el comportamiento fue planificado, ocurrió por necesidad, venganza o presión de otros, o se explica mejor por manía, psicosis, deterioro cognitivo, consumo de sustancias u otro problema.
Qué no sabemos sobre las causas
Las causas no están establecidas. Se han propuesto mecanismos de aprendizaje, recompensa y regulación de impulsos, pero no puede diagnosticarse ni explicarse mediante un “desequilibrio” de serotonina o dopamina.
Depresión, ansiedad, consumo de sustancias y otros problemas pueden coexistir. Esto no significa que todas las personas con esas condiciones desarrollen cleptomanía.
Diagnóstico
Un profesional de salud mental pregunta por los impulsos, el contexto, la frecuencia, las consecuencias y otros síntomas. También puede recomendar una valoración médica para descartar condiciones que afecten el comportamiento.
La confidencialidad profesional tiene límites definidos por la ley y el contexto clínico. Si te preocupa revelar conductas con consecuencias legales, pregunta al inicio de la consulta cómo funciona la confidencialidad en tu jurisdicción.
Tratamiento y límites de la evidencia
La investigación sobre cleptomanía es limitada y no existe un tratamiento estándar que garantice resultados. Un plan puede incluir:
- psicoterapia para reconocer detonantes y responder de otra manera al impulso;
- estrategias para reducir oportunidades y consecuencias;
- tratamiento de depresión, ansiedad o consumo de sustancias coexistentes;
- participación de una persona de apoyo, con consentimiento;
- medicamentos seleccionados por un médico en casos específicos.
No hay un medicamento aprobado específicamente para todos los casos. Algunos estudios han evaluado naltrexona, antidepresivos u otras opciones, pero la decisión debe individualizarse según riesgos, condiciones coexistentes e interacciones.
Cómo hablar con alguien
Aborda conductas concretas y sus consecuencias sin humillar. Puedes expresar preocupación y ofrecer apoyo para buscar atención. Evita encubrir robos, devolver objetos a escondidas o asumir deudas sin un plan profesional; ayudar no significa eliminar todos los límites.
Cuándo buscar ayuda
Consulta pronto si el impulso se repite, aumenta o amenaza relaciones, empleo o libertad. Si aparecen pensamientos de autolesión o suicidio por vergüenza o desesperación, busca atención urgente: en Colombia llama al 123, usa la Línea 106 donde esté disponible o acude a urgencias.
Appnimo puede brindar una primera orientación y valorar si se necesita un profesional con experiencia específica en control de impulsos. Puedes agendar una sesión inicial.




