“Amor propio” no es un término diagnóstico ni una cantidad que alguien pueda medir desde fuera. Puede ser una forma útil de hablar del respeto hacia ti, del cuidado cotidiano y de cómo respondes a tus errores y necesidades.
No significa sentirte bien todo el tiempo, admirar cada aspecto de ti ni poner tus deseos por encima de los derechos de otras personas.
Autocompasión en vez de perfección
La autocompasión propone responder al sufrimiento y a los errores con una actitud menos castigadora, reconociendo que equivocarse forma parte de la experiencia humana. No equivale a ignorar responsabilidades: puedes admitir un daño, repararlo y aprender sin reducir toda tu identidad al error.
Prueba cambiar “soy un fracaso” por una descripción concreta: “esto no salió como esperaba; ¿qué puedo corregir y qué apoyo necesito?”.
Cuidarte también implica decisiones incómodas
El autocuidado puede incluir descanso, alimentación, movimiento, atención médica, administración del dinero y vínculos seguros. A veces consiste en decir no, pedir ayuda o salir de una situación dañina. No siempre se siente agradable en el momento.
Los límites no garantizan que nadie se moleste y tampoco justifican controlar a los demás. Expresan lo que aceptarás, harás o dejarás de hacer dentro de lo que está bajo tu control.
Prácticas realistas
- Observa el lenguaje absoluto: “siempre”, “nunca”, “no sirvo”. Busca hechos específicos.
- Elige una necesidad básica descuidada y da un paso pequeño y repetible.
- Habla contigo como hablarías con alguien querido que cometió el mismo error.
- Pide lo que necesitas con claridad y acepta que la otra persona también puede poner límites.
- Revisa si tus relaciones permiten respeto, autonomía y seguridad.
Lo que el amor propio no puede resolver solo
No es una cura para depresión, ansiedad, trauma ni violencia. Presentar el sufrimiento como consecuencia de “no quererse suficiente” puede aumentar la culpa y ocultar factores médicos, sociales o relacionales.
Si la autocrítica, la vergüenza o una relación dañina están limitando tu vida, puedes agendar una sesión. En una situación de violencia o peligro inmediato en Colombia, prioriza una ruta de seguridad y llama al 123.




